Todo el mundo puede imaginar un lugar donde la historia esté siempre presente. Donde el patrimonio artístico, el arte contemporáneo y la arquitectura vanguardista constituyan un retrato permanente. Donde el culto a la naturaleza se concrete en un grandioso viñedo. Con aroma a leyenda y pasado. Con la mirada hacia el futuro.

Por increíble que parezca, aún quedan sitios así. Señorío de Otazu, un lugar en el mundo.